
Dictan condena histórica por la muerte de “Huesitos”
Un juez dictó una sentencia condenatoria de 11 años y cuatro meses de prisión contra Luis Rey N por los actos de crueldad extrema que provocaron la muerte de “Huesitos”, un perro que fue víctima de maltrato en el municipio de Santiago Miahuatlán durante 2025.
La resolución es considerada un precedente histórico en México en materia de protección animal, al imponer una de las sanciones más severas por maltrato animal y enviar un mensaje contundente sobre las consecuencias legales de este tipo de conductas.
Los hechos ocurrieron en febrero de 2025, cuando el canino, conocido por habitantes de la zona como “Huesitos”, fue atacado con una piedra de gran tamaño. Debido a la gravedad de las lesiones sufridas y a su avanzada edad, el perro falleció días después.
Tras la agresión, vecinos y colectivos defensores de los animales presentaron las denuncias correspondientes. Además, un video que captó el momento del ataque se difundió ampliamente en redes sociales, lo que generó indignación y exigencias de justicia.
Como resultado de las investigaciones, la Fiscalía General del Estado obtuvo y cumplimentó una orden de aprehensión contra Luis Rey N, señalado como responsable de los hechos.
El caso trascendió el ámbito local y alcanzó relevancia nacional. La historia de “Huesitos” fue retomada por diversos medios de comunicación e incluso fue mencionada durante una conferencia matutina de la presidenta de México, , lo que incrementó la presión social para que el caso no quedara impune.
Organizaciones y colectivos dedicados a la defensa de los animales consideraron que la sentencia representa un avance significativo en la lucha contra la crueldad animal y en la aplicación de justicia para los seres sintientes.
Asimismo, destacaron que el caso de “Huesitos” se convirtió en un símbolo de la exigencia ciudadana para fortalecer las leyes de protección animal y sancionar con mayor rigor a quienes atenten contra la vida e integridad de los animales.
Con esta resolución, señalaron, Puebla marca un precedente a nivel nacional en la defensa de los derechos de los seres sintientes.







