
Ébola deja más de 300 muertos y ya llega a Europa
El brote suma 304 fallecidos y más de mil contagios; ya se confirmaron casos en Uganda y un contagio importado en Francia.
La epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo continúa agravándose y, a poco más de un mes de haber sido declarada, suma al menos 304 personas fallecidas y mil 115 contagios, de acuerdo con el más reciente balance de las autoridades sanitarias del país africano. El avance del brote ya encendió las alertas internacionales tras confirmarse casos en Uganda y un contagio detectado en Francia.
El foco principal de la emergencia se localiza en la provincia de Ituri, al noreste del Congo, donde la ciudad de Bunia concentra la mayoría de los casos registrados. La alta movilidad de la población, la actividad minera y la violencia provocada por grupos armados han complicado las labores de vigilancia epidemiológica y atención médica, por lo que organizaciones humanitarias advierten que el número real de contagios y fallecimientos podría ser superior al reportado oficialmente.
La enfermedad también se ha extendido a Uganda, donde se han confirmado 20 contagios y dos defunciones. Además, las autoridades sanitarias francesas detectaron un caso en un médico originario del Congo que trabajó en la zona afectada antes de viajar a París, lo que mantiene bajo vigilancia la posible propagación internacional del virus.
La Organización Mundial de la Salud mantiene vigente una alerta internacional debido a que el brote corresponde a la cepa Bundibugyo del virus del ébola, para la que actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico aprobado. No obstante, el organismo prevé iniciar durante los próximos días ensayos clínicos con terapias experimentales para evaluar su eficacia frente a esta variante.
Como parte de la respuesta internacional, Estados Unidos anunció el envío de un tratamiento experimental y 2 mil 500 pruebas de diagnóstico que serán utilizadas para fortalecer las acciones de detección y contención en la República Democrática del Congo y Uganda, en un esfuerzo por frenar la expansión de una enfermedad que, en las últimas cinco décadas, ha cobrado la vida de más de 15 mil personas en África.







