
Gases de efecto invernadero alcanzan niveles récord en 2025
Las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzaron niveles récord en 2025, lo que agravará el calentamiento global y prolongará sus efectos durante décadas e incluso siglos, advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de Naciones Unidas. El organismo alertó que el dióxido de carbono (CO2), el metano y el óxido nitroso registraron cifras sin precedentes, lo que contribuirá al aumento de las temperaturas globales a largo plazo.
De acuerdo con el 22.º Boletín anual sobre Gases de Efecto Invernadero de la OMM, estos gases están reteniendo una cantidad histórica de calor en la atmósfera, lo que favorece la intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos y eleva los riesgos para las economías y las sociedades. El informe se publicó previo a la COP31 de Naciones Unidas sobre el clima, que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía.
La secretaria general adjunta de la OMM, Ko Barrett, advirtió que el incremento de las concentraciones atmosféricas representa un nuevo récord y alertó sobre la permanencia de sus efectos en el sistema climático. Señaló que los últimos 11 años han sido los más cálidos desde que existen registros y que esta tendencia continuará, debido, entre otros factores, a la larga permanencia del dióxido de carbono en la atmósfera.
El organismo precisó que el boletín mide las concentraciones de estos gases, es decir, la cantidad acumulada en la atmósfera, y no únicamente las nuevas emisiones generadas cada año por la quema de carbón, petróleo y gas. En 2025, el dióxido de carbono alcanzó las 426.8 partes por millón, mientras que el metano llegó a mil 948 partes por mil millones y el óxido nitroso registró 339.1 partes por mil millones.
Estas concentraciones equivalen al 153 por ciento, 267 por ciento y 126 por ciento, respectivamente, de los niveles que existían antes de la Revolución Industrial, tomando como referencia el periodo previo a 1750. Según la OMM, el dióxido de carbono es el principal contribuyente al calentamiento entre estos tres gases y representa alrededor del 66 por ciento de su efecto sobre el clima.
La organización explicó que aproximadamente la mitad del CO2 emitido cada año permanece en la atmósfera, mientras que el resto es absorbido por los ecosistemas terrestres y los océanos. Estos sumideros naturales desempeñan una función fundamental para limitar la acumulación de dióxido de carbono, aunque su capacidad de absorción puede variar en función de las condiciones climáticas.
Entre 2024 y 2025, la concentración media mundial de dióxido de carbono aumentó 2.8 partes por millón, una cifra inferior al incremento récord de 3.6 partes por millón registrado entre 2023 y 2024. Sin embargo, el aumento de 2025 superó la tasa media de crecimiento de 2.6 partes por millón observada durante la última década y se mantuvo muy por encima de las 0.8 partes por millón registradas en la década de 1960.
La principal responsable científica de la OMM, Oksana Tarasova, explicó que el menor incremento entre 2024 y 2025 estuvo relacionado con la recuperación de los sumideros de carbono terrestres y la reducción de las emisiones procedentes de incendios durante 2025. Estos cambios se produjeron después del intenso fenómeno de El Niño de 2023 y 2024, que contribuyó al aumento de las temperaturas y afectó la capacidad de los ecosistemas para absorber carbono.
No obstante, Tarasova advirtió que las concentraciones de dióxido de carbono podrían volver a aumentar en 2026 debido a la quema de combustibles fósiles y al desarrollo de un nuevo fenómeno de El Niño de gran intensidad. De acuerdo con la científica, este evento podría afectar nuevamente la capacidad de los sumideros terrestres para absorber carbono, como ocurrió durante el episodio de 2023 y 2024.
La OMM alertó que la persistencia de estos niveles récord representa un desafío para la estabilidad climática mundial, debido a que los gases acumulados continuarán influyendo en las temperaturas del planeta durante largos periodos. El informe subraya que el calentamiento global y la intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos seguirán representando riesgos para la población, las actividades económicas y los ecosistemas.








