
La IA podría ampliar la brecha entre países ricos y pobres
El Fondo Monetario Internacional señala que, si bien la tecnología transformará la economía global, la falta de infraestructura y capacitación en las naciones en desarrollo amenaza con agravar la desigualdad internacional.
En una clara llamada de atención sobre las consecuencias socioeconómicas del avance tecnológico, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la adopción masiva de la Inteligencia Artificial (IA) corre el riesgo de profundizar de manera alarmante la brecha de desigualdad entre los países desarrollados y las economías en desarrollo.
De acuerdo con los análisis presentados por el organismo financiero internacional, la IA está configurada para redefinir el mercado laboral global, impactando de manera directa a cerca del 40% de los empleos en todo el mundo. Sin embargo, los efectos no se distribuirán de manera uniforme, lo que podría acentuar las asimetrías existentes.
Riesgo de concentración de la riqueza
El informe del FMI destaca que las economías avanzadas están mejor posicionadas para cosechar de forma inmediata las ganancias de productividad que promete la IA, gracias a su infraestructura digital, capital humano especializado e inversión en innovación. Por el contrario, muchos países de ingresos bajos y medios enfrentan severos rezagos que limitan su capacidad de adaptación.
Entre las principales preocupaciones del organismo destacan:
Brecha de infraestructura digital: La falta de conectividad de alta velocidad y de centros de procesamiento de datos adecuados impide a las naciones emergentes adoptar herramientas avanzadas a la misma velocidad.
Impacto heterogéneo en el empleo: Mientras que en las economías ricas la IA sustituirá y complementará empleos de alta calificación, en los países en desarrollo la falta de capacitación adecuada podría relegar aún más a la fuerza laboral local.
Flujo de capitales y ganancias: La propiedad de las grandes empresas de desarrollo tecnológico sigue altamente concentrada en unas cuantas naciones, lo que significa que el valor económico generado por la IA fluirá predominantemente hacia los mercados desarrollados.
Un llamado a políticas públicas inclusivas
Ante este escenario, la Directora Gerente del FMI y sus equipos de investigación han instado a los gobiernos de todo el mundo a actuar con urgencia para evitar que esta transición tecnológica se traduzca en una mayor marginación económica.
El organismo enfatiza la necesidad de implementar redes de protección social más sólidas, programas de recalificación laboral y un incremento sustancial en la inversión en educación e infraestructura digital.
Asimismo, hace un llamado a la cooperación internacional para facilitar la transferencia tecnológica y garantizar que la regulación de la IA no beneficie únicamente a los mercados dominantes.
Sin una intervención decidida y coordinada, advierte el FMI, el salto cualitativo que promete la era de la inteligencia artificial podría consolidar un escenario mundial marcado por mayores disparidades y polarización económica.








