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¿Quién fue Antonia Nava, “La Generala” que recordó Sheinbaum?

La insurgente tomó las armas, enfrentó el hambre de las tropas y arriesgó su vida durante la Independencia de México.

Redacción Tribuna Noticias  FECHA:  16 septiembre, 2026

Antonia Nava, conocida como “La Generala”, volvió a ocupar un lugar destacado en la memoria histórica de México durante la noche del 15 de septiembre de 2026, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum la mencionó durante el Grito de Independencia desde Palacio Nacional.

Ante la multitud reunida en el Zócalo de la Ciudad de México, Sheinbaum lanzó la arenga “¡Viva Antonia Nava!”, además de incluir en sus expresiones a los pueblos indígenas y afromexicanos, a las personas migrantes y a la dignidad del pueblo mexicano.

Pero ¿quién fue esta mujer y cuál fue su papel durante la lucha independentista?

Antonia Nava nació en 1779 en Tixtla, en el actual estado de Guerrero. Cuando comenzó la guerra de Independencia, residía en Jaleaca junto con su esposo y sus hijos. Posteriormente, ella y su familia se incorporaron al movimiento insurgente en la región sur del país.

Su participación no se limitó a las labores de apoyo. Nava colaboró en el cuidado de los integrantes de las tropas y también tomó las armas para combatir, una participación que le valió el sobrenombre de “La Generala”.

La insurgente continuó vinculada a la resistencia incluso después del fusilamiento de José María Morelos y Pavón. Su participación se extendió hasta los últimos años del conflicto y, tras la consumación de la Independencia, formó parte de quienes presenciaron la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.

Uno de los episodios más recordados de su historia ocurrió durante el sitio de Jaleaca, cuando las fuerzas insurgentes enfrentaban una severa falta de alimentos. Ante la situación y la posibilidad de que algunos integrantes de la tropa fueran sacrificados para alimentar al resto, Antonia Nava y otras mujeres se ofrecieron a entregar sus propias vidas.

Después de la guerra, Nava se estableció en Chilpancingo, donde murió el 19 de marzo de 1843. Décadas más tarde, su legado fue reconocido oficialmente: en 1948, su nombre quedó inscrito con letras de oro en el Congreso de la Unión, junto a los de otras mujeres vinculadas a la lucha independentista, como Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario y Mariana Rodríguez del Toro.





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