
Rinde INAOE homenaje a Alfonso Serrano, creador del Gran Telescopio Milimétrico
La comunidad científica del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) rindió un homenaje al doctor Alfonso Serrano Pérez-Grovas, impulsor y creador del proyecto del Gran Telescopio Milimétrico (GTM), una iniciativa que comenzó como un sueño científico y se convirtió en una de las infraestructuras astronómicas más importantes del mundo.
A quince años de su fallecimiento, ocurrido el 12 de julio de 2011, la visión científica y tecnológica de Serrano Pérez-Grovas permanece materializada no solo en la silueta del telescopio que corona la cima del volcán Sierra Negra, en Puebla, a 4 mil 580 metros sobre el nivel del mar, sino también en los logros científicos alcanzados por esta instalación, entre ellos su participación en la obtención de la primera imagen de un agujero negro.
Serrano fue el principal impulsor del telescopio en México y encabezó los momentos clave de su desarrollo. Desde la firma del convenio binacional entre la Universidad de Massachusetts y el INAOE en 1994, pasando por las primeras excavaciones en la alta montaña en 1998, hasta la cimentación y el montaje de la estructura de la antena de 50 metros de diámetro entre 2001 y 2005. Su fallecimiento ocurrió cuando el GTM iniciaba su campaña de primera luz científica con una superficie parcial de 32 metros de diámetro.
Los objetivos científicos planteados para el GTM abarcan el estudio del origen del universo y la evolución de sus estructuras a lo largo de más de 13 mil millones de años. Entre ellos destacan la formación y distribución de galaxias y estrellas, las propiedades del medio interestelar de la Vía Láctea, la formación de planetas en otros sistemas solares, la química prebiótica relacionada con el origen de la vida, así como el estudio de fenómenos extremos como supernovas y agujeros negros.
Además de sus contribuciones como antena única, el GTM se integró a redes internacionales de observación mediante la técnica de interferometría de muy larga base (VLBI, por sus siglas en inglés), lo que permitió obtener imágenes del universo con una resolución sin precedentes y profundizar en el conocimiento de diversos procesos físicos.
El telescopio inició formalmente sus observaciones científicas a finales de 2013 con un reflector de 32 metros de diámetro y continuó su fase de construcción hasta alcanzar, en 2018, su diseño original de 50 metros, consolidándose como el radiotelescopio de plato único más grande del mundo para observaciones milimétricas.
Hasta la fecha, el GTM ha generado resultados de alto impacto científico, incluyendo imágenes y espectros de galaxias del universo temprano, estudios sobre cúmulos de galaxias, así como investigaciones sobre la distribución de gas molecular y polvo en galaxias cercanas.
En la Vía Láctea, ha contribuido a la identificación de protoestrellas, moléculas orgánicas en regiones de formación estelar y discos de escombros en sistemas protoplanetarios. En 2014 se incorporó al arreglo GMVA (Global Millimeter VLBI Array) para observaciones a 3 milímetros y, en 2017, se convirtió en miembro fundador de la colaboración internacional del Telescopio del Horizonte de Eventos (EHT).
Gracias a esa colaboración, en 2019 el EHT, con participación del GTM, publicó la primera imagen de la sombra de un agujero negro supermasivo ubicado en el núcleo de la galaxia elíptica Messier 87 (M87), en el cúmulo de Virgo, un hito que marcó la historia de la astronomía moderna.



