Opinión

¡24 Reformas Constitucionales!

26 abril, 2026 9:42 am
Silvino Vergara

“Los derechos son una realidad
para los que están encima,
y una mentira para los que
están abajo.”

Gustavo Zagrebelsky

Si se hace el cómputo sobre todas las reformas constitucionales en México, a partir del 15 de septiembre de 2024, que es la fecha emblemática de la reforma constitucional sobre el Poder Judicial al día 23 de abril de 2026 en que se publicó en el diario oficial de la federación en el turno vespertino la última reforma constitucional, contamos con un total, en únicamente 19 meses, de: ¡24 reformas constitucionales!, más de una por mes.
Con estas 24 reformas constitucionales en solamente 19 meses, no hay país en el mundo que tenga, en tan poco tiempo, tantas reformas constitucionales, con la aclaración que cada decreto que se pública de reformas constitucionales, no cuenta con una sola reforma, sino que cada uno de esos decretos cuenta con una gran cantidad de modificaciones a la Constitución.
Aquí solamente computamos los números de decretos, más no la gran cantidad de reformas que puede tener cada uno de ellos, de hacerlo, pudiéramos sostener firmemente que, después de todas esas reformas constitucionales, contamos con otra Constitución, por eso es que regularmente se hacen la pregunta cada 5 de febrero: ¿Qué queda en el texto constitucional actual de la original Constitución de 1917?
En el caso de la última reforma constitucional, es la que corresponde al denominado: “Plan b” de la presidencia de la república, que consiste entre otras cosas, en aminorar las cargas económicas en los ayuntamientos, al establecer un límite de número de regidores a 15.
Una medida discutida, pero en parte, apropiada atendiendo a que en muchas de las ocasiones estos regidores en los ayuntamientos son más cuotas por favores, dispendios y dadivas políticas que una figura que verdaderamente funcione para la organización de los ayuntamientos.
En ocasiones, estos regidores, lejos de servir para una función optima en los trabajos de los ayuntamientos, lo que sucede es lo contrario, se trata de una serie de personajes a veces innombrables que le hacen a la presidencia de los ayuntamientos la vida pesada y acaban cediendo los titulares de la presidencia ciertas concesiones políticas o económicas, o ambas, con tal de que dejen gobernar en paz.
En realidad, no se ha explorado y utilizado con el objetivo esencial de esa figura de las regidurías en los ayuntamientos, por ello es que mucho del retrazo en el desarrollo de los municipios tiene que ver con que estos cargos que no resultan nada funcionales, que si bien se dividen aparentemente el trabajo y por ello se establece un regidor de hacienda, uno más de cultura, de deporte, etc., en muchas de las ocasiones, estos regidores son personas sumamente improvisadas, que no saben cual es su función hasta que se encuentran en el cargo y ya que saben de que se trata su función, resulta que ya pasaron los tres años de su cargo público y ya tienen que retirarse del mismo.
Afortunadamente, hay una reforma constitucional previa que ya subsanó que los regidores se puedan reelegir, esto es que ya no hay mas reelección en este cargo, ni de esposos, esposas, parientes, familiares, etc., pues no hay que perder de vista que la reelección es bien sabido, por la historia de México, que siempre ha acarreado problemas.
La experiencia mexicana comprueba que los principales movimientos bélicos en esta nación tienen relación con las reelecciones, la guerra de reforma por despedir de la presidencia a Antonio López de Santa Anna, después la oposición que creció contra Benito Juárez por la reelección de este personaje en la presidencia de la República, y después, la revolución mexicana para derrocar a Porfirio Díaz, siempre ha sucedido que cuando se permite la reelección, se pone en juego la estabilidad de la nación. No se ha analizado, hasta que punto, la reforma de Peña Nieto al respecto de la reelección, pudiera ser un factor que aumentó la violencia y la inseguridad pública en el país, quizá no ha pasado aun el tiempo necesario para esa valoración y serán otras generaciones las que puedan sostener que se trato de un factor determinante para aumentar el clima de violencia de nuestra nación y que, con la reforma constitucional contra el despotismo, pudiera ser un bálsamo a esa violencia que estamos viviendo.
Lo cierto es que con esta reforma constitucional publicada el 23 de abril de 2026, es una más de un cúmulo de modificaciones constitucionales que no se han madurado lo suficiente, como para saber hacia donde nos están dirigiendo.
Uno de los problemas principales al respecto, es la carga de leyes que deben de modificarse y crearse, pues una modificación constitucional provoca una tarea excesiva en los congresos locales para adecuar sus regulaciones a lo que establecen esas reformas.
Eso mismo sucede con el congreso de la unión, que en muchas de las reformas constitucionales, se encuentra rezagado en la creación y modificación de leyes que se requieren para adecuar esas reformas constitucionales, pues el riesgo que se tiene, cuando hay tantas reformas constitucionales en donde no se adecuan las leyes respectivas rápidamente, es que la Constitución este muy alejada de la realidad jurídica, por lo que quedan en simples: “cláusulas dormidas”.





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