
¡El regreso del Atlante a la primera división!
“Les guste o no les guste,
les cuadre o no les cuadre,
el Atlante es su padre”.
Grito de guerra de la afición
Más que por méritos deportivos, por la necesidad de recuperar algo de la tradición del fútbol mexicano que últimamente está lleno de trampas, juego sucio, negocios turbulentos como el no descenso y ascenso, multi-propiedad, exceso de extranjeros, que se tuvo que sustituir al equipo de Mazatlán de la primera división mexicana por el equipo capitalino del Atlante.
El Atlante, un equipo de mucha tradición en México, como los casos del Tampico, Veracruz, Celaya, Morelia, Irapuato que han desaparecido y pareciera que estos, para nunca más regresar al monopolio de la primera división.
El regreso del Atlante a la primera división, es una especie de existencia de ascenso y descenso virtual, pero al mismo tiempo turbio, como muchas cosas en nuestro fútbol mexicano que con el uso de la propaganda armonizada, se justifica su aparente excelente papel en el mundial de fútbol jugado “en México” ganando apenas ante equipos del “quinto mundo futbolístico” como: Corea del Sur, Sudáfrica, o Ecuador, que no cuentan con la tradición, la afición y sobre todo las instalaciones y recursos con que se cuenta en el fútbol mexicano, pero tan tristemente desaprovechado.
Subir o invitar al Atlante a la primera división es darle una bocanada de oxígeno a un torneo cada día más disparejo, con equipos sumamente modestos como Puebla o Querétaro y equipos con muchos recursos económicos de los que atrás de ellos están grandes corporaciones o empresas con exceso de dinero para contratar a quien les plazca como jugador o entrenador, aunque vengan solamente a cobrar, pasear y a hablar.
Como siempre sucede en esta nación, no hay nada que revolucione para mejorar, el fútbol no es la excepción, es más es el espejo de la realidad mexicana, lejos de que se permita el ascenso y descenso, que representa mayor competencia para los equipos, sobre todo de menor calidad y presupuesto, resulta que se juega a no perder, a no lesionarse y a poner jugadas para la televisión, la afición que acude al estadio no importa, lo que es relevante y hay que cuidar es la transmisión por televisión.
Quizá el subir a la primera división al Atlante se haya pensado más en que los costos de traslado resulten más económicos para los otros equipos que acudir hasta Mazatlán, Sinaloa, que dicho sea de paso, es un Estado de la nación casi perdido, por lo cual, más que considerar la recuperación de la tradición de ese equipo en México, fue el interés de menos gastos, traslados y riesgos para los restantes equipos del fútbol mexicano.
Y es que, ¿de que sirve que se haya ascendido al Atlante a la primera división, si los partidos son los viernes a las 21 horas en el otrora estadio Azteca?, ¿Quién acude a esos rumbos de la ciudad de México a esas altas horas de la noche con la delincuencia desatada?
Indudablemente que esos partidos a esas horas, son únicamente para la televisión, no tardan en organizar algunos partidos a las once de la noche o bien, en horarios aun más imprudentes y que los puede haber.
¿Cuándo será el día que el fútbol mexicano se divorcie de la empresa de televisión?, si recordamos la historia reciente, gracias a los malos manejos de esa empresa en la organización del mundial de México 1986, es que se castigó a la selección nacional para no acudir al mundial de Italia 1990, los denominados “cachirules”, fue el simple pretexto para castigar a México por los malos resultados económicos que se entregaron a la FIFA en esa ocasión.
Hablando de televisión y cine, el Atlante representa la tradición del fútbol, con películas desde la época dorada del cine mexicano, pasando a ser propiedad, con el paso del tiempo, del Instituto Mexicano del Seguro Social en la década de los ochenta, y que en los tiempos del “neo-liberalismo” de la década de los noventa en México, se vendió como muchas empresas e instituciones gubernamentales a la iniciativa privada, más para guardar las apariencias, a pesar de que en los sótanos de las oficinas del fútbol se sabe que muchas de las nominas de los equipos de fútbol en esos tiempos, los pagaban los gobiernos de los estados y complementaba el pago de la nomina la propia federación mexicana del fútbol.
Esperemos que el arribo a la primera división de este equipo de tradición del Atlante, represente un bálsamo a esta liga cada día más alicaída con que contamos, en donde el dinero es lo que prevalece sobre el fútbol, y sobre la afición. (Web: parmenasradio.org)






