
El libro impreso se sigue muriendo
En los últimos días del mes de agosto de 2026, en los medios de comunicación se informó que una editorial mexicana fundada hace aproximadamente cincuenta años, cerrará en estos días sus puertas y dejará de editar libros.
Las razones son muchas, se ha disminuido considerablemente la demanda de libros impresos, incluso, por más de que se organizan ferias de libros por universidades, escuelas, colegios, ayuntamientos, gobiernos federales, estatales, no resulta suficiente para que se enderece el mercado de la venta de libros impresos, estos eventos resultan insuficientes para reforzar la lectura, sobre todo la compra de libros de escritores actuales, nacionales que son los que a veces, se atreven a editar las empresas del ramo, pues es sabido que lo que mantiene a esas empresas son aquellas ediciones de libros clásicos que ya no requieren el pago de derechos de autor.
Basta con recordar que en muchas de las ciudades del país, cada día son menos las librerías y tiendas en donde hay secciones de venta de libros, prácticamente las librerías se han convertido en cafeterías o tiendas de bisutería, los anaqueles de los libros se reducen considerablemente y aumentan las mesas para el café, los estantes para venta de cualquier cosa, menos de libros, es más las tiendas de venta de libros viejos son cada día más reducidos, pues ya no hay proveedores para adquirir los libros de uso, ni mercado para su venta, es más, hoy tristemente, esas tiendas de libros usados venden por metro cuadrado los libros, pues no faltan personas que deseen contar con un librero repleto de libros como adorno, o como decoración en cafeterías, bares, tiendas de ropa, e incluso, en casas, muy al estilo del general A. Pinochet en Chile que dice la historia que tenía la biblioteca más grande de Sudamérica, pero sin leer un solo libro.
La empresa editorial sostuvo que una de las razones de la quiebra, es porque las costumbres cambiaron a partir del covid en 2020 y 2021, primero con la parálisis económica, lo menos indispensable en las compras de las familias eran los libros.
Además, con esta pandemia todo se paso a lo electrónico, las reuniones, el trabajo, la escuela, las tareas, el propio entretenimiento se paso a las computadoras y se fue dejando paulatinamente los documentos impresos, entre ellos los cuadernos y los libros, incluso hay ya gran cantidad de personas que no están habituados a escribir con lápiz o pluma, porque todo lo hacen por medio de las computadoras, dispositivos electrónicos, tabletas, etc.
Además, otra de las razones por las que no se compran libros, o bien, se ha disminuido la compra de estos, es que la vida es mucho más agitada que hace algunos años, por ende, ya no hay tiempo para leer, es muy complicado en el día a día contar con tiempo suficiente para la lectura, lo cual es uno más de los factores por los cuales la generalidad de las personas ya no se acercan a los libros, esto sin perder de vista que el costo de los mismos se ha incrementado, aunque hay editoriales que se han esforzado en poner libros en costos muy pero muy económicos.
Se ha sostenido como contrapartida de esta crisis de los libros impresos que se han implementado los libros electrónicos, sin embargo, lo que ha sucedido con estos es que no se ha tenido la reacción en el mercado y en los consumidores como se estaba presupuestado, efectivamente se venden libros electrónicos pero no en las condiciones deseadas, pues para los lectores, todavía queda la costumbre de oler el papel, tener el libro en las manos e incluso, subrayar o apuntar algún comentario en sus páginas.
Otro de los factores son las redes sociales, un gran distractor, y que hace que muchas personas estén totalmente entretenidas con esos dispositivos, al grado de que ya se ha implementado en algunos países la prohibición para el uso de celulares en las escuelas primarias por el grado de distracción que representan esos medios electrónicos.
En fin, según la casa editorial que ha anunciado el cierre, sostiene que parte de las razones de esta medida es que se han cambiado los hábitos de las personas, mas visión menos lectura, lo cierto es que hoy estamos en la dilema de que: “los libros impresos se niegan a morir”. (Web: parmenasradio.org)





