Nueva York registra su primera muerte por sarampión en 30 años
Un niño falleció en el condado de Lewis, en medio del peor brote de sarampión que enfrenta Estados Unidos en los últimos 35 años
Un niño falleció a causa del sarampión en el condado de Lewis, ubicado al norte del estado de Nueva York, Estados Unidos. Este deceso representa la primera muerte por esta enfermedad en la entidad en los últimos 30 años, informaron autoridades locales y estatales el lunes 2 de noviembre.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, expresó sus condolencias a través de un comunicado, en el que manifestó su tristeza por el fallecimiento del menor y reconoció el difícil momento que atraviesa su familia. La funcionaria señaló que, como madre y abuela, no podía imaginar el dolor que enfrentan sus familiares.
Hochul también relacionó este caso con las políticas sanitarias impulsadas por el gobierno del presidente republicano Donald Trump. Al respecto, consideró que la muerte del niño representa un recordatorio de las consecuencias que puede tener el debilitamiento de los avances alcanzados durante décadas para proteger a la población contra enfermedades prevenibles.
El fallecimiento ocurre en medio del peor brote de sarampión que enfrenta Estados Unidos en los últimos 35 años. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), hasta el 29 de octubre se habían contabilizado 4 mil 834 contagios en 47 estados del país durante este año.
Aunque Estados Unidos declaró eliminado el sarampión en el año 2000, después de implementar durante años campañas de vacunación, la enfermedad ha vuelto a registrar un incremento de casos en los últimos años, situación relacionada con el creciente escepticismo de algunos sectores de la población hacia las vacunas.
El sarampión es una enfermedad infecciosa que puede provocar fiebre, dificultades respiratorias y erupciones en la piel. En los cuadros más graves, puede ocasionar complicaciones como neumonía e inflamación cerebral, padecimientos que pueden poner en riesgo la vida de quienes contraen el virus.
A nivel mundial, esta infección continúa representando un problema de salud pública, al provocar decenas de miles de muertes cada año.








