
A 25 años del 11-S, Nueva York revela archivos sobre la toxicidad del aire tras los atentados
A veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la ciudad de Nueva York, —aún entre un luto prolongado— presentó al público más de 170 mil páginas de documentos relacionados con la calidad del aire, los riesgos para la salud y la respuesta gubernamental tras el colapso del World Trade Center.
La publicación de los archivos vuelve a poner bajo escrutinio una de las consecuencias menos visibles de aquella tragedia: la exposición de miles de personas al polvo, humo y sustancias contaminantes que permanecieron en el Bajo Manhattan durante meses.
El nuevo portal fue presentado el pasado 8 de septiembre por la administración del alcalde Zohran Mamdani, como parte de un acuerdo que puso fin a dos demandas impulsadas por la organización 9/11 Health Watch, que durante años reclamó acceso a los registros.
«Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo».
— George SantayanaNUNCA OLVIDES EL 11-Spic.twitter.com/amcylSwOsJ
— Isaac (@isaacrrr7) September 11, 2026
Entre los documentos publicados se encuentran reportes de calidad ambiental, registros de contaminación, comunicaciones internas y el denominado Memorándum Harding, además de documentos relacionados con el edificio 7 del World Trade Center.
Algo que también tiene relación con el archivo, son 68 cajas de documentos que, acorde a la ciudad, fueron localizadas hasta 2025, pese a que durante años habían sido solicitadas mediante mecanismos de acceso a la información.
El problema que quedó después de las torres
Cuando las Torres Gemelas colapsaron, liberaron una enorme cantidad de polvo y partículas procedentes de los edificios y de los materiales que se encontraban en su interior.
“E X P L O S I O N”
The media is the enemy of the people they lied about everything since 9/11…
— YEHI ‘OHR (@Saulito46107740) September 9, 2026
Entre las sustancias identificadas posteriormente estuvieron asbesto, benceno, mercurio y otros contaminantes, algunos de ellos relacionados con enfermedades respiratorias y distintos tipos de cáncer.
Los documentos recientemente divulgados incluyen registros que muestran que, incluso meses después de los atentados, continuaba detectándose contaminación en distintos puntos de Lower Manhattan.
Uno de los ejemplos más llamativos corresponde a registros de un edificio situado en John Street, a menos de una milla del World Trade Center. Reportes elaborados en 2002 documentaron presencia de asbesto en diferentes superficies.
Otros documentos registraron concentraciones de contaminantes en polvo y aire que, en determinados casos, superaban límites considerados aceptables por organismos ambientales y de protección laboral.
Un conocimiento lleno de conciencia
Mientras funcionarios públicos aseguraban a los habitantes que el aire era seguro o se encontraba dentro de niveles aceptables, documentos internos reflejaban preocupaciones sobre contaminación.
El llamado Memorándum Harding, elaborado semanas después de los ataques, abordaba precisamente la posibilidad de que personas expuestas al aire contaminado emprendieran acciones legales contra la ciudad.
La nueva documentación incluye diversos informes sobre asbesto encontrados meses después de los atentados y comunicaciones relacionadas con la calidad del aire interior de edificios ubicados en el área afectada.
La administración de Mamdani sostiene que estos registros muestran una diferencia entre lo que las autoridades conocían internamente y el mensaje que transmitían públicamente a los neoyorquinos.
El debate sobre el aire tóxico no terminó con la limpieza de Ground Zero
Bomberos, policías, trabajadores de rescate, empleados, residentes y otras personas que estuvieron expuestas a la contaminación desarrollaron posteriormente enfermedades respiratorias, cardiovasculares y distintos tipos de cáncer.
FOTOS: Descubren unas 2.400 imágenes nunca antes vistas del 11-S en unos discos compactos https://t.co/isEouqpuvf pic.twitter.com/uSRih5vK16
— RT en Español (@ActualidadRT) June 21, 2019
La publicación de los archivos llega en un momento particularmente simbólico: exactamente un cuarto de siglo después de los atentados.
El 11 de septiembre de 2001 dejó casi 3 mil víctimas mortales inmediatas, pero sus consecuencias sanitarias continuaron durante años. La exposición al polvo y a sustancias tóxicas convirtió la recuperación de Nueva York en un problema que trascendió la reconstrucción de edificios.
La nueva documentación tampoco cambia por sí sola todo lo que se conoce sobre la contaminación posterior al 11-S pero permite conocer las consecuencias que, a día de hoy, siguen manchando una tragedia sin comparación.






