
Redacción
Entre una variedad de beneficios, el uso de la bicicleta ha adoptado diversos conceptos en la vida cotidiana, desde su uso con la intención de ejercitarse, pasear un rato por un entorno agradable, hasta recurrir a su uso como medio de transporte.
Proclamada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada 3 de junio desde 2018 se busca reconocer la importancia de este medio de transporte accesible, sostenible y saludable para aquellos que buscan alternativas a la congestión vehicular.
Durante décadas la bicicleta fue vista principalmente como una herramienta recreativa o deportiva, en los últimos años se ha convertido en una opción real de movilidad para miles de poblanos que diariamente la utilizan para trasladarse a sus centros de trabajo, escuelas o actividades cotidianas.
De acuerdo con organizaciones civiles y estudios de movilidad urbana, miles de personas realizan recorridos diarios en bicicleta dentro de la zona metropolitana de Puebla, tratándose de un 7.8% de la población. Esta tendencia ha incrementado debido a factores como el aumento del tráfico vehicular, el costo del combustible y una mayor conciencia ambiental.
Durante años, colectivos ciclistas han impulsado una lucha constante para exigir infraestructura segura, ciclovías conectadas y una mayor cultura vial que garantice la convivencia entre automovilistas, peatones y ciclistas.
La historia reciente de Puebla refleja ese cambio. Lo que comenzó como pequeños grupos organizados promoviendo paseos ciclistas y movilidad sustentable, hoy forma parte de un debate más amplio sobre cómo deben diseñarse las ciudades del futuro.
Actualmente, la bicicleta se ha consolidado como uno de los medios de transporte más amigables con el planeta. Al no generar emisiones contaminantes, contribuye a mejorar la calidad del aire y reducir la huella de carbono en ciudades que enfrentan desafíos crecientes derivados del cambio climático.
A pesar de los avances, especialistas coinciden en que aún existen retos importantes en Puebla, como ampliar la infraestructura ciclista, fortalecer la educación vial y garantizar condiciones de seguridad para quienes eligen este medio de transporte que desempeña un recurso más sostenible, saludable y accesible, así como en la transformación de los hábitos de movilidad de miles de poblanos.






