Opinión

Datos históricos para no olvidar: Edgar Allan Poe

29 junio, 2022 2:58 pm
Gabriela Hernández Huerta

“Para nada me asusta el peligro, pero sí la

consecuencia última: el terror”.

Edgar Allan Poe

“Una vez, al filo de una lúgubre media noche, mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido, inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia, cabeceando, casi dormido, oyóse de súbito un leve golpe, como si suavemente tocaran, tocaran a la puerta de mi cuarto”, con estas líneas, Edgar Allan Poe, considerado como el maestro del género de terror, dejó inmortalizadas sus palabras en el poema narrativo El Cuervo.

Edgar Allan Poe fue un escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, es reconocido como uno de los maestros universales del relato corto y recordado por sus cuentos de terror. Nació el 19 de enero de 1809 en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, y falleció el 7 de octubre de 1849 en Baltimore. Entre sus obras más sobresalientes destacan El Cuervo, El escarabajo de oro y El gato negro, entre otros.

Poe fue hijo de unos mediocres actores de teatro quedando huérfano antes de cumplir los tres años. Un acomodado hombre de negocios llamado John Allan, que vivía junto a su esposa de nombre Frances, en Richmond, Virginia, acogió al pequeño Edgar y aunque este tomó el apellido del padrastro y creció en su hogar, nunca llegó a ser adoptado legalmente.

Los negocios familiares llevaron a Edgar y su familia adoptiva a Londres, donde el joven estudió en uno de los exclusivos internados de Chelsea, donde aprendió a escribir en latín y a hablar francés. Sin embargo, los negocios en el viejo continente no tuvieron el éxito esperado y los Poe regresaron a Richmond en 1820. Mientras que el padrastro de Poe era un hombre huraño, y nunca apoyó a Edgar en su afán de ser escritor, su madre adoptiva puso toda su fe en el muchacho y siempre le demostró su cariño.

De nuevo en su país, Poe se familiarizó con el folclor de las nodrizas y los criados negros, que apenas distinguían entre lo real y lo fantástico, lo ordinario y lo sobrenatural, los vivos y los muertos. Desde niño, escuchó historias sobre zombis, aparecidos y magia negra. Era un ávido lector de los cuentos de terror publicados en las revistas inglesas y escocesas que llegaban a la oficina de su padrastro. Lo gótico y lo romántico se mezclaban en esas historias en las que los argumentos tenían lugar en páramos sombríos, mansiones en ruinas y cuyos protagonistas eran familias castigadas por una maldición.

Llegado el momento, su padrastro decidió pagar los estudios universitarios de Edgar, con el deseo de que aprendiera leyes y comercio. Matriculado en la Universidad de Virginia, Poe se aficionó al juego y a la bebida, lo que le provocaba un estado a la vez de euforia y lucidez. Posteriormente, y tras una discusión con John Allan, Poe se marchó a Boston con un baúl y algo de dinero. En 1827 publicaría su primer libro, Tamerlán y otros poemas, que pasó desapercibido.

La vida del también periodista es considerada por algunos como un misterio, al igual que su muerte, Poe fue encontrado por su amigo James E. Snodgrass en las calles de Baltimore en un estado crítico y posteriormente fue trasladado al Hospital Washington College.

El escritor falleció días más tarde, cuando contaba con apenas cuarenta años de edad, probablemente a causa de una “congestión” o “inflamación cerebral”, un eufemismo utilizado para muertes provocadas por alcohol. Sin embargo, hasta nuestros días se desconoce si su muerte se trató de un asesinato, de un intento de suicidio, el alcohol, las drogas, fallo cardíaco, tuberculosis u otras causas.

Además del terror, el autor incursionó en los géneros de la crítica literaria, ensayo, novela, poesía y escribió diversas cartas.

En 1996, tras la relocalización de la franquicia del equipo de futbol americano Cleveland Browns, el equipo propiedad de Steve Bisciotti decidió nombrar al conjunto deportivo de la NFL como los Baltimore Ravens (en español, Cuervos de Baltimore) en honor al escritor que vivió y murió en la ciudad.

El legado del escritor estadounidense ha logrado trascender los ámbitos cinematográficos.




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