Opinión

Datos históricos para no olvidar: Ludwig van Beethoven

9 agosto, 2022 7:17 pm
Gabriela Hernández Huerta




“¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni

recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo

así podrá cumplirse tu peculiar destino”.

 

Ludwig van Beethoven

Cuando hablamos de genios de la música, es probable que uno de los primeros nombres que nos venga a la cabeza sea el del gran Ludwig van Beethoven.

Nacido en Bonn, Alemania, el 16 de diciembre de 1770, es considerado uno de los músicos más influyentes y con una obra extensa como compositor, director de orquesta y pianista. Se convirtió en uno de los músicos más respetados y admirados de su época y su legado ha influido de manera decisiva en la evolución posterior de este arte. A pesar de padecer sordera, logró componer algunas de las obras más conocidas de la música clásica, como: Para Elisa, Sinfonía n. 5 en do menor, Sinfonía n. 6 en fa menor, Sinfonía n. 9 en do menor, entre otras.

Su arte se expresó en numerosos géneros y aunque las sinfonías fueron la fuente principal de su trascendencia internacional, su impacto resultó ser principalmente significativo en sus obras para piano y música de cámara. Su producción incluye los géneros pianístico (treinta y dos sonatas para piano), de cámara (incluyendo numerosas obras para conjuntos instrumentales), concertante (conciertos para piano y para violín), sacra (dos misas y un oratorio), música incidental (la ópera Fidelio, un ballet, música para obras teatrales), y orquestal, en la que ocupan un lugar preponderante Nueve sinfonías.

Fue hijo de María Magdalena Keverich y de Johann van Beethoven, quien era músico y tenor de la corte electoral. Tuvo seis hermanos, aunque solo sobrevivieron dos: Kaspar Anton Karl y Nikolaus Johann. Recibió el nombre de Ludwig en honor a su abuelo. Su padre, tras descubrir su potencial, le obligó a practicar arduamente pretendiendo que se convirtiera en un genio similar a Mozart. Durante mucho tiempo creyó que había nacido en 1772, dos años después de su nacimiento, probablemente porque su progenitor quería presentarlo más joven que otros niños genios.

A los doce años fue asistente del organista Christian Gottlob Neefe. A esa edad compuso su primer trabajo, 9 variaciones para piano, escritas en do menor.

En 1787 viajó a Viena, pero su madre enfermó de tuberculosis, y regresó a Bonn casi inmediatamente. Su progenitora falleció en ese mismo año a causa de la tuberculosis y de la falta de una alimentación adecuada. Johann, su marido, tras la muerte de su mujer, comenzó a beber y a gastar el poco dinero que conseguía en alcohol dejando a su familia literalmente en la miseria.

Viaja a Viena por segunda vez en noviembre de 1792 para estudiar con Joseph Hayn. Su padre falleció un mes después y en 1795 sus dos hermanos se reunieron con él. Se ganaba la vida dando conciertos, enseñando piano y con las ventas de sus composiciones. Ganó reputación como pianista virtuoso, y su primera obra importante fue el Concierto para piano no. 1 en do mayor, que se estrenó en 1795.

Miembros de la aristocracia vienesa fueron sus patrones y en 1809, el príncipe Kinsky, el príncipe Lobkowitz, y el archiduque Rodolfo, le garantizaron un ingreso anual con la única condición de que residiera en Viena.

Los últimos treinta años de vida estuvieron marcados por una serie de crisis personales, la primera de ellas fue su sordera. Los primeros síntomas, notables para el compositor ya antes de 1800, lo afectaron socialmente más que musicalmente, en virtud de que continuó componiendo a pesar de que su enfermedad se hacía cada vez más crónica.

La Novena Sinfonía, su obra más famosa, fue compuesta cuando ya estaba completamente sordo.

Una segunda crisis, una década después, fue la ruptura con una mujer (probablemente Antonie Brentano, la esposa de un amigo). Fueron varios los amores de Beethoven, entre ellos Giulietta Giucciardi, una condesa de dieciséis años, alumna de Beethoven, y a ella dedicó la inmortal sonata “Claro de Luna”.

A pesar de todo, fue rechazado en todas las proposiciones de matrimonio que hizo. Nunca se casó ni dejó descendencia.

La lista de enfermedades que se cree que sufrió es considerable: inflamación del intestino, deterioro de los huesos, cirrosis, padecimientos de los riñones. Su sordera avanzó a tal grado que ya no podía ejecutar públicamente, y requería una tabla o pequeños cuadernos para comunicarse con los visitantes.

Ludwig van Beethoven falleció el 26 de marzo de 1827 en Viena. Muchos años después, se sostiene que la causa de su muerte fue un tratamiento médico a base de plomo. En esas fechas, Beethoven era tratado en Viena de una pulmonía. El doctor Andreas Wawruch atacó la enfermedad con sales de plomo, habitualmente empleadas en la época contra el exceso de mucosidad.

En su tumba aparece la inscripción: Que los amigos aplaudan. La comedia se ha acabado.



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