Opinión

Lleve su itacate para ir a ver al Niño Doctor

12 marzo, 2026 5:25 pm
Irma Sanchez

Como refieren las crónicas de algunos compañeros periodistas, “fuentes dignas de todo crédito” aseguran que la invasión de devotos del “Niño Doctor” que llega a la ciudad de Tepeaca cada 30 de abril termina por agotar los alimentos de todos los negocios del lugar, al grado de que resulta imposible conseguir hasta una bolsita de galletas para calmar el hambre.

Y es que camiones y camiones procedentes de todas partes llegan con cientos de católicos a la fiesta del “niño milagro”.

De entrada, la ciudad se ve invadida por docenas de autobuses del transporte público y autos con placas de varios estados. Las filas para entrar a su templo se vuelven interminables y se ve de todo: personas mayores, adultos, jóvenes y niños, algunos por su propio pie, otros en carriolas, con muletas o bastón.
De todas las condiciones.

Unos llegan con flores, otros con veladoras, con cirios y otros más con juguetes para que “el niño milagroso juegue” y después comparta con cientos de infantes.

Se destaca que la devoción al “doctorcito” se disparó a partir de la primera ocasión que participó en la procesión del Viernes Santo en la capital del estado.

Desde entonces, la gente acude a Tepeaca para visitarlo en su templo. Y para su fiesta, el 30 de abril, es impresionante el número de católicos que llegan.

Todo muy bien.

La logística para el arribo, estancia y salida de los peregrinos es reconocida por su eficiencia. Pero queda un tema pendiente: la comida.

Todos los alimentos y bebidas se agotan.

Restaurantes, loncherías, taquerías, marisquerías, tienditas y tiendotas terminan sus existencias, al grado de que quienes no alcanzan tienen que recurrir a los pueblos de la periferia.

Aquí surge la duda sobre el radar de las autoridades municipales y de turismo: ¿no se han enterado?

Se habla de que el turismo religioso es una buena beta que debe atenderse para explotarla a todo lo que puede dar.

A 45 días de distancia de la fiesta, conviene trabajar sobre esta oportunidad que puede mover el motor de la economía de Tepeaca, municipio que dejó de ser solo uno de los principales tianguis de Puebla, y que además destaca con orgullo en la historia como la segunda villa de españoles en la Nueva España, tras ser fundada en 1520 por Hernán Cortés, quien ahí fincó su casa.





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