Opinión

Hacer trampa

5 enero, 2023 3:09 pm
Silvino Vergara Nava




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“Lo único que necesita, por tanto,

el buen funcionamiento de la Administración

 de justicia son jueces independientes,

imparciales y técnicamente capaces.”

 

Alejandro Nieto

 

En que enredo se ha metido la Corte mexicana con el nombramiento del próximo presidente de la misma. En la historia reciente del país no se había caído por parte de la Corte mexicana en un problemas tan mediático como el que corresponde al nombramiento de la presidencia que se tiene que llevar a cabo el día 2 de enero de 2023, no es algo intrascendente lo que pudiera suceder, pues sea cual sea el resultado de quien tendrá el cargo de la Presidencia de la Corte, el daño ya esta hecho y es irreversible para la nación.

En caso de que se nombre a la ministra, de quien se cuenta con los elementos más que claros que plagió una investigación para elaborar su tesis, y que su asesora de tesis, por lo que se ha puesto a la luz pública, ha roto record en asesorar tesis de licenciatura, se demuestra que se trata dicha profesora, de una más de esos miles de profesores que venden tesis a los alumnos, y de paso calificaciones. Por ende, si el nombramiento recae en la ministra que tiene el problema del plagio, sería un golpe brutal a las instituciones del Estado mexicano, un golpe del cual las consecuencias serían muy graves e irreversibles.

Y es que la academia jurídica, las escuelas y facultades de derecho, los alumnos, profesores, los abogados litigantes, los propios miembros de los poderes judiciales de los Estados y desde luego, de la federación, hemos visto con tristeza como se ha ido deteriorando la imagen de la Corte, sobre todo paralelo con la administración publica federal actual, pues el Presidente saliente de la Corte, llegó a considerar que la corrupción se ha combatido y desaparecido en el tiempo de su presidencia, adicionalmente, se volvió por interés propio o ajeno, usuario permanente de las redes sociales, cuando un ministro de la Corte, es más un simple juez,  ejerciendo su labor como debería de ser, no le daría tiempo de hacer uso de esos medios, pues apenas si le alcanzaría el tiempo para leer cientos de expedientes, dictar miles de acuerdos y sentencias. Por ello es que, se pone en tela de juicio la función de quien esta saliendo del cargo de la presidencia, que incluso, hasta tiempo le dio de elaborar filmes, videos, etc. Ya con esa actitud desde la presidencia de la Corte saliente, es suficiente para que esté perdiendo prestigió y legitimidad la propia Corte.

Pero, esto no es nada a lo que pudiera venirse con el nombramiento de una persona que a leguas se observa que cometió un plagio, lo mas sancionado que existe en el ámbito académico, hacer suya una investigación que no corresponde, que no es un error de juventud, ni nada por el estilo, pues no es un error de la niñez copiar la tarea del alumno de junto en la primaria, esto debería de ser de los mas sancionado. Pero, lo más lamentable es la posición de la ministra que es justificar lo injustificable, lejos de dar un paso al costado, es aun mas peligroso para la nación, con esas evidencias que se tienen de ese plagio, ya se sabe lo que se espera en su carácter de Presidenta de la Corte, al resolver temas tan delicados como la admisión o rechazo de un recurso de revisión en amparo directo promovido por cualquier quejoso, es decir, cualquier ciudadano de a pie, que lo único que desea es que se le administre justicia, y que esta presidencia, así como defendió lo indefendible, que es el plagio de la licenciatura, de la misma forma, entonces: ¿Le importará desechar o admitir los recursos de los quejosos?, ¿Cuál es el criterio para resolver de una persona que cometió un plagio?, ¿No será parte de esa “cultura” que asume que: “en México todo se puede?”.

Pero el problema no queda allí, por eso es que el daño es irreversible, porque la otra opción es que pierda la elección de este lunes 2 de enero de 2023, porque de todas formas, seguirá siendo ministra, no se le va a destituir, menos en este país en donde no pasa nada a pesar de hechos tan evidentes, de ser así, la pregunta será: ¿Qué posición tomara en la resolución de los asuntos que a ella le correspondan?, ¿Qué certeza tendrá el justiciable que se le administre justicia?

Por eso, que sea nombrada como presidente o no lo sea, es ya un problema, y es un daño irreversible para la legitimidad de la Corte, y quien saldrá perdiendo, es la justicia mexicana y para variar de nuevo la ciudadanía de a pie. (Web: parmenasradio.org)




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