Xavier_Kink


08/26/2021 , 6:30 am

Olivia Rodrigo y la copia original


Olivia Rodrigo ha dado mucho de qué hablar en los últimos meses al convertirse en una estrella mundial con su álbum debut del que se desprenden sencillos muy exitosos como “Good 4 U”, una canción que suena bastante familiar a quienes tuvimos la fortuna de ser adolescentes en la década de los 2000, muchos usuarios en Tiktok y Twitter empezaron a hacer comparativas con un éxito del grupo de “rock-emo”, Paramore, la canción es “Missery Bussines” de 2007 y las similitudes en la melodía son abrumantes.

Al parecer el equipo de ambos artistas se había reunido antes de que el álbum de Rodrigo saliera a la luz, en esta reunión se rumora se había pedido consentimiento para lanzar el sencillo, sin embargo, los propios usuarios de redes sociales insistieron mucho en el tema y se tuvo que incluir públicamente a Hayley Williams y Josh Farro, los autores de “Missery Bussines”, y cederles el 50% del crédito de la canción de Olivia, esto claramente significa una compensación económica y un precedente nada amable con la carrera de Rodrigo quien ha recibido comentarios de plagio similares de fans por otras canciones e incluso sesiones fotográficas que implican a artistas como Taylor Swift, Billie Eilish, Courtney Love y la más evidente en cuestión gráfica, Pom Pom Squad.

Aunque esta disputa se arregló fuera de cualquier tribunal, no podemos evitar mencionar que otros artistas han entrado en batallas legales y pagado millones de dólares por casos similares a este, es definitivamente un riesgo a tomar en una industria en la que la originalidad es el máximo estándar y al mismo tiempo el más difícil de cumplir.

Si bien la originalidad es un valor altísimo en la industria musical y del entretenimiento, también es cierto que esta es en realidad una cualidad subjetiva, nada es completamente nuevo, ya que nos influye nuestro entorno y aún de manera inconsciente plasmamos nuestro contexto en nuestras actividades diarias y en nuestro desempeño y proyección personal, este es el argumento principal de Rod Stewart para defender su canción de 1978 “Do ya think I’m sexy?” luego que fuera acusado de plagio por el músico brasileño Jorge Ben Jor quien argumentó que la canción de Stewart era muy similar a su tema “Taj Mahal”.

Rod Stewart aceptó haber hecho un plagio inconsciente, narró que en 1978 acudió al carnaval de Rio de Janeiro donde se presentó Ben y que ahí pudo haber escuchado el tema, al regresar de Brasil y solicitársele un tema nuevo comenzó a emular de manera inconsciente la melodía de “Taj Mahal”, este argumento que terminó con la donación de todas las ganancias de la canción de Stewart a UNICEF, es también algo que nos sucede diariamente a cada individuo.

Nuestros patrones de conducta y la construcción de nuestra personalidad esta irremediablemente sometida a lo que observamos diariamente en quienes nos rodean y en los productos audiovisuales que consumimos, esta es una de las razones de la permanencia y definición del acento o de las jergas populares; como creador es imposible distanciarse completamente del entorno y la influencia consciente o inconsciente del contexto personal, esto no justifica el plagio ni significa que éste siempre esté amparado por la inevitabilidad de la copia y la reinvención, más bien nos apunta hacia una mirada más empática por los creadores que se ven en la encrucijada de plasmar algo completamente original a pesar de la propia contradicción que esto supone y las casuales, sutiles y explicables similitudes entre productos.

Cabe destacar que también existe la creación simultanea o paralela donde conceptos prácticamente iguales o muy similares son concebidos de manera independiente por sujetos que nunca se han conocido u oído del otro, este también ha sido argumento de muchos creadores para admitir similitudes entre contenido que es acusado de plagio, sin embargo, es un fenómeno registrado desde la antigüedad y explica la aparición de pirámides en diferentes continentes, el descubrimiento del acero y el bronce, las vacunas, el termómetro, el teléfono, las bombillas eléctricas etc. Aunque solo nos quede en la memoria y en la historia oficial solo un creador u objeto es un hecho es que muchos de estos productos incluyendo la música son manifestaciones de procesos y discursos sociales que propician y facilitan su popularidad. Pensémoslo dos veces antes de acusar a algo o alguien de ser completamente original o una copia de algo más, y recordemos que los verdaderos genios y las inspiraciones divinas solo existen como romance mas no como realidad.