Opinión

Teatro de época

17 mayo, 2024 8:01 pm
Eduardo Pineda

El teatro es, quizá, la expresión más acabada de las artes escénicas, en él se conjunta la danza, el canto, la música, el arte circense, la literatura, las artes plásticas, la ilustración, el diseño gráfico y la apreciación al unísono de todo lo anterior por parte de los espectadores.

De manera que el teatro se convierte así, en una herramienta de comunicación y difusión de la esencia humana, con la posibilidad de representar pasajes históricos, modos de vida, mensajes con contenido social, político, erótico, romántico, académico y un largo etcétera.

A través del teatro podemos recrear aquello que fue y que tal vez nunca más volverá a ser. Podemos sacar de la tumba a un personaje que marcó un antes y un después o podemos crear algo meramente imaginario cargado de fantasía y de improbabilidad pero que, por unos instantes pareciera ser posible.

Desde este punto de vista existe la forma de remontarnos en el tiempo y volver a mostrar las décadas que influenciaron a nuestra sociedad y que derivaron en el modus vivendi y operandi de la actualidad.

Es común ver en otras expresiones artísticas como el diseño de modas o el cine, la alusión a lo que hemos llamado “vestuario de época” o “cine de época”, también el interiorismo recurre con frecuencia al diseño de época para ambientar un restaurante o una habitación. Y el teatro no se queda atrás. Disfrutamos de obras de época, donde las atmósferas que se construyen en el escenario nos trasladan a otros momentos y situaciones que han quedado en el olvido y que sólo se guarecen en la memoria melancólica de los hombres y mujeres que se resisten a dejar en el patíbulo de la indiferencia las décadas de oro que ilustraban la realidad mexicana y que algunos extrañan y otros miran de reojo sólo como una curiosidad.

Al respecto, la obra de teatro “Llévame en un beso” de Marcelo Bojiganga, bajo la dirección de Laura Menher y con un elenco conformado por actores y actrices de primer nivel como Marco Quintero, Fabiola Telpalo, Ángel Maya y la misma Laura Menher que en esta puesta en escena dirige y actúa; presenta una producción basada en la época de oro del cine nacional, devolviendo al presente a personajes como María Félix.

En un esfuerzo por no dejar que se inscriba únicamente en el pasado todo lo que representaron actores como Emilio “El indio” Fernández, Pedro Infante, Jorge Negrete y todos aquellos que engalanaban las pantallas grandes y los nacientes televisores en los hogares mexicanos, el equipo del Grupo Teatral Bojiganga ha presentado esta obra en Puebla y otras entidades de la República Mexicana. Atacando las bambalinas con la voz e histrionicidad propias de los rodajes que muchos hemos disfrutado a posteriori en el blanco y negro del cine que nos arrancaba lágrimas y nos apretaba los puños al tiempo que nos hacía suspirar y vivir otras vidas que mucho se parecían a las nuestras.

Así que, Laura Menher, con sus más de 14 años de experiencia escénica y su pasión desbordada por la actuación y la dirección teatral, se convierte en un referente del teatro de época. Interpretando papeles que se diluyen entre el pasado y el presente y se difuminan en la delgada línea de la imaginación y la existencia. Enhorabuena por la iniciativa lograda con creces y con plausiva elocuencia en su dramaturgia, con un futuro que promete entregarnos el teatro como refugio y deleite, como una irrealidad circunscrita en la materialidad de lo que, todavía, sigue siendo.

Eduardo Pineda

eptribuna@gmail.com





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