Estamos de feria
Irma Sánchez
Una feria siempre hará ruido, impactará la economía y provocará entusiasmo, convivencia y emociones entre sus organizadores y entre sus asistentes.
Las ferias forman parte de un bagaje cultural, y están arraigadas entre la población que comenzó, desde tiempos históricos, por disfrutar de las ferias patronales aquí en Puebla, las patronales de los barrios, de las cuales seguimos disfrutando como la del Carmen, la de San Antonio, la del Angel Custodio, Santiago, la Concepción y desde luego la de mayor arraigo y devoción, la Guadalupana y otras.
En Puebla, con motivo de las fiestas del centenario de la batalla del 5 de mayo de 1862, se creó una feria diferente, con otra dimensión, que rebasó a las patronales de una semana.
Fue entonces la primera feria de Puebla comercial, industrial, agrícola y ganadera y por sus propias características rebasó a las ferias de las colonias, los barrios.
Esta tuvo lugar el 5 de mayo de 1962 en los terrenos del rancho de San Manuel, hoy colonia San Manuel, y de esta siguen hablando los poblanos más añosos de Puebla.
Entre bombos y platillos vino a inaugurarla el presidente Adolfo López Mateos, junto con el gobernador sustituto Arturo Fernández Aguirre.
Los inicios del evento expositor
La feria para entonces tuvo otra dimensión, otra proyección, con la participación de la empresa “Ferias y Exposiciones de México”, que se encargó de montarla con naves industriales portátiles para instalar los pabellones comercial, de servicios, agrícola y ganadero.
Después, en una acción coordinada del gobierno del estado, con el gobernador interino Gonzalo Bautista y el sector privado, volvió a organizarse el evento expositor con la misma empresa en los terrenos de Los Fuertes en 1973.
El éxito del evento atrajo a varios países, y para 1974 se creó el pabellón internacional, apuntalado por la administración del gobernador interino, Guillermo Morales Blumenkron.
Para 1975 un grupo de entusiastas empresarios poblanos, liderados por el constructor Eduardo García Suárez, asume la organización, y con todo el apoyo del gobernador Alfredo Toxqui comienza a trabajar en la construcción de un recinto ferial para celebrarla cada año y promover ferias especializadas, como la textil, una agropecuaria, de la construcción, de la vivienda, y otras.
Por la presidencia desfilaron empresarios como Alejandro Carreto Ceballos, Othon Necoechea, José Brito Zaragoza, Ricardo Menéndez Haces, Alfredo Miranda López y finalmente, en el sexenio de Rafael Moreno Valle, la Secretaría de Economía tomó las riendas de la organización.
Para entonces, el mandatario decidió un centro expositor de otras dimensiones, de dos niveles, con capacidad para albergar a más de 20 mil personas: el que hoy conocemos y disfrutamos con diversas actividades como la Feria de Puebla.
Portada: Agencia Enfoque